¿Cuántas propuestas de diseño visual debería presentar a mi cliente?

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Sin importar el tipo de proyecto de diseño en el que estés trabajando, si es por encargo de un cliente, debes conversar con él y hacerle las preguntas adecuadas, así como obtener su aprobación en ciertas fases del proceso. En esta línea de carrera, es usual presentar opciones o propuestas de diseño para que tu cliente te indique algunos cambios o comentarios. Lo ideal es que en base a tus propuestas puedas obtener retroalimentación del cliente para realizar mejoras a alguna de las opciones presentadas. Así que, ¿cuál es el número ideal de propuestas de diseño que debes presentar a tu cliente? En este artículo exploramos las alternativas actuales.

Una propuesta puede ser suficiente cuando se cumplen ciertas condiciones

Presentar un solo diseño puede ser apropiado en ciertas situaciones. Como, por ejemplo, cuando ya has trabajado previamente con el cliente y ya tienes una idea clara sobre su empresa, sus usuarios finales e incluso sus propias expectativas. De esta forma, puedes hacer un solo diseño que probablemente será aprobado pues no sólo has tomado en cuenta el encargo, sino también las expectativas de tu cliente.

Hacer un solo diseño no implica quedarse con la primera idea que tuviste, sino pasar por todo un proceso de conceptualización y descarte de bocetos hasta encontrar aquel diseño que es ideal para el cliente. Ya cuentas con la experiencia y puedes sustentar las decisiones que has tomado para el diseño, así como explicar al cliente el por qué. Es decir, esta opción de diseño que presentes nunca debe ser la primera idea que se te ocurra, sino la mejor que ha surgido a partir de tu proceso creativo.

Para ello es necesario conversar con el cliente sobre los objetivos. También puede ser de utilidad tener algunas referencias gráficas que le agraden al cliente o que simplemente no les guste para nada. Esto te da una idea de las expectativas que tiene tu cliente. Si tienes toda la información necesaria en el brief y tienes una idea clara de las expectativas de tu cliente, entonces podrás diseñar una solución adecuada.

Tres propuestas es el estándar utilizado por la mayoría

Una de los estándares que se suele utilizar comúnmente es presentar tres opciones de diseño distintas a tu cliente. Aunque parece un número pequeño, en muchos casos, presentar tres propuestas implica un gran trabajo de tu parte, especialmente cuando ya cuentas con un cronograma establecido para el proyecto. La fase de ideación suele ser una de las más complicadas pues realmente tenemos que comprender todos los aspectos del proyecto, el cliente y los usuarios finales. Es en estos momentos donde es esencial que empleas tu tiempo de forma efectiva, pero el bloqueo creativo o no estar lo suficientemente familiarizado con el cliente pueden influir de manera negativa en este proceso.

En algunos casos, tu cliente espera que le ofrezcas más opciones. Cuando ve un solo diseño y no le agrada del todo piensa “¿Eso es todo?”. En algunos casos es posible que lo exprese verbalmente. Y ya que el cliente desconoce el proceso de diseño, tendrá la percepción equivocada de que trabajas a un paso muy lento o que eres perezoso. Para evitar este tipo de situaciones, tres parece ser el número mágico.

Pero surge un problema al tener tres diferentes propuestas de diseño para tu cliente. Es poco probable que una sola propuesta le agrade del todo y lo primero que hará será indicar elementos de las diferentes propuestas para añadirlos a la que más le gusta. En algunos casos se pueden agregar sin problemas, pero existen ciertos componentes que solo funcionan en un tipo de navegación o en un diseño específico. Existen situaciones en la que los elementos simplemente no pueden ser intercambiados. Dependiendo del cliente con el que estás tratando, puede dejar el tema de lado si le explicas las razones, pero existirán situaciones en que el cliente no se lo crea hasta que lo vea con sus propios ojos.

Otro inconveniente de presentar tres opciones es que es posible que presentes un solo diseño y dos variaciones. Debido al proceso creativo por el que has pasado y el tiempo con el que cuentas, es probable que decidas mantener ciertos elementos que consideras necesarios en todas las propuestas. Sin embargo, sabemos que no es honesto presentarlo como otras propuestas diferentes cuando no lo son y podría hacerte lucir poco profesional.

Dos propuestas de diseño puede ser una apuesta segura

Si uno parece muy poco y tres es demasiado, entonces dos propuestas puede ser el número indicado para ti. De esta manera, presentas un diseño principal que consideras más apropiado y si al cliente no le gusta para nada, puedes presentar la otra opción que has traído contigo. En teoría, la segunda propuesta funciona como una medida de seguridad.

Sin embargo, en ciertas situaciones ni siquiera será necesario presentar la segunda propuesta, pues solo con el primer boceto el cliente está proporcionando comentarios de utilidad o la conversación es más fluida y realmente puedes obtener información de utilidad para mejorar el diseño final. También es posible que según los comentarios del cliente, ni siquiera tengas oportunidad de presentar la segunda propuesta que has preparado pues inmediatamente notas que no soluciona los problemas que el cliente está abordando.

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